_________________________________________________________________
1
Una mañana cualquiera
Las campanas resonaron nada más
salir el sol, el cual se colaba en pequeños rayos por la ventana de la joven
princesa Carol. Abrió lentamente los ojos, aun faltaba un poco para que sus
siervos vinieran para asearla y vestirla, pero le gustaba tener un momento a
solas mientras el sol aparecía tras las montañas.
Una semana y ya no seria
princesa, si no reina y esposa, reina de una tierra que desconocía, y esposa de
un hombre igual de desconocido, su padre le habia dicho que era por el bienestar
y la paz entre reinos, y no sirvieron de nada las protestas de ella ni de su
hermano, ambos infantes fueron ignorados, por el bienestar del reino.
Hoy seria un día especial, hoy conocería al que seria su esposo,
previsto estaba que el monarca de las tierras yermas, llegaría ese mediodía
para presentar los respetos a su padre, monarca de Caria, los sirvientes
empezaron a llegar para el aseo matutino, y la princesa, como cada mañana dejo
que la lavaran y vistieran.
Cuando termino, en la puerta le
esperaba Fredegar Peluso, su sirviente de confianza, un pequeño halfling que le
llegaba por la cintura, y que con su regordeta cara hacia las veces de bufón en
las fiestas del castillo.
-Buenos días, princesa ¿que tal
has dormido hoy pequeña?- dijo sonriendo el pequeño halfling
-Pequeña...se ve que no te has
mirado al espejo últimamente maese Peluso...-respondió la princesa sin mirar al
pequeño
"Vaya...no muy bien ha dormido
“murmuro para sus adentros el Halfling
-Su padre quiere hablar con vos
princesa, pero su hermano pregunto si podríais reuniros con el en el patio
trasero-comunico Fredegar
Tras decidir ir a ver a su
hermano, la princesa y el pequeño sirviente siguieron un largo pasillo y
bajaron por las escaleras que solían usar los sirvientes del palacio para sus
idas y venidas de los dormitorios, cruzaron la cocina y siguieron el pasillo
que llevaba al patio trasero, de pronto, varios sirvientes corrieron gritando
hacia la cocina y Carolina escucho el ruido de las espadas al chocar, la
princesa y y el siervo corrieron hacia el patio trasero.
"CEDRIC" grito la
princesa al ver a su hermano con el brazo sangrando mientras se defendía de un
encapuchado a los pies del príncipe yacía otro encapuchado al parecer ya sin
vida, el príncipe cayó al suelo cuando el encapuchado con vida le dio una
patada, y seguidamente arremetió contra la princesa, el pequeño halfling
entonces saco una pequeña daga y salto sobre el agresor clavándola en un hombro
de este, el cual tras emitir un gruñido golpeo al pequeño y se dirigió espada
en mano contra el, fue entonces cuando el cuerno de la guardia sonó y el encapuchado huyo rebotando y saltando por
el muro.
La princesa corrió hacia su
hermano y le ayudo a levantarse, mientras que el halfling miraba como demonios
se había movido tan rápido el encapuchado por la pared, la guardia llego junto
a los infantes, sin saber que había pasado.
-Majestad, todo ha sido una
trampa – dijo el que parecía el capitán - incendiaron unas casas par
mantenernos ocupados.
-Tranquilo, Maese Peluso se ha
ocupado de los malhechores- dijo riendo y guiñando un ojo al Halflig
-Llevad el cuerpo a la parte de
abajo, yo mismo informare a mi padre-ordeno el príncipe
-De eso nada-protesto Carolina-
te vas a que te miren esa herida hermano, Capitán ayúdeme con el.
El príncipe fue llevado con ayuda
de la princesa y el capitán hacia la enfermería, que no era mas que un cuarto
junto a la cocina, tras ellos tres soldados arrastraban el cadáver del patio
dejándolo junto al clérigo que se disponía a curar las heridas al príncipe.
Mientras inspeccionaban el
cuerpo, algo salio del bolsillo del agresor y fe a parar a los pies del príncipe,
la princesa se agacho y lo recogió
-¿Que es?-pregunto el príncipe
-Una moneda- contesto ella y se
la entrego a su hermano, el cual la tomo con la mano que no había sido herida,
la cara del príncipe ardió en rabia.
-¡Traición!-grito sin apartar la
vista de la moneda - Es una moneda de las tierras Yermas, ese mal nacido del
rey Thain...
-Hermanita, creo que te acabas de
librar de tu desposamiento, cuando padre vea esto tendrá que pedir
explicaciones a ese salvaje de Thain
Horas más tarde en la sala del
trono Cedric narraba a su padre lo ocurrido y los hallazgos descubiertos
gracias a la moneda, el rey pesaroso pensó con detenimiento.
-Es cierto que son monedas de las
tierras Yermas Cedric - dijo tras un rato de concentración - pero no podemos
acusar a la lijera, al rey Thain, pues la guerra seria inevitable entre reinos,
cualquiera podría haber contratado a esos mercenarios y pagarles con esas
monedas, Thain esta por llegar al castillo, dejemos que se explique.
Cedric apretó los puños y acepto
la decisión de su padre, mientras miraba a su hermana, disculpándose por haber
fracasado de nuevo
-Cedric-dijo el rey-No voy a ser
imprudente, quiero que convoques a nuestra guardia, y si Thain decide hacer
algo, no saldrá de aquí y por supuesto, Carolina, hija mía - dijo dirigiéndose
a la princesa - no me fío de Thain, una escolta te llevara fuera de palacio
mientras el este aquí, no me arriesgare a dejarte en manos de ese hombre si no
estoy seguro de tu bienestar.
-No padre, no me quedare de
brazos cruzados mientras estais en peligro los dos-protesto la princesa-ni
hablar
-Jaja, tranquila mi pequeña
fiera, siempre me dices que no sales del castillo, aprovecha el viaje, aqui no
tendremos problemas.
El rey abrazo a la princesa y
beso su frente
-Eso es trampa, sabes que no
puedo negarte nada cuando me abrazas padre - la princesa beso en la mejilla a
su padre - Tened cuidado.
Diez guardias, cinco siervos y
Maese peluso, escoltaron a la princesa por el camino norte que salía del
castillo, irían a una pequeña atalaya que se encontraba en el claro del bosque
de Chet, un bosque, como lo había definido la princesa una vez, aburrido y
falto de encanto, no es que fuera un bosque feo, pero era un bosque sin
leyendas, ni brujas, ni bestias...lo mas peligroso en el bosque de Chet, era
que tropezaras y te rasparas la rodilla y, aficionada a los cuentos y leyendas
antiguas, la princesa lo consideraba aburrido. A Mitad de camino, se escucharon
tambores y cuernos a lo lejos, parecía ser que Thain, monarca de las tierras
Yermas, había llegado al palacio de Caria
-Parece que tu prometido ha
llegado pronto princesa-comento Peluso, el cual cabalgaba junto a la princesa
en un feo pony amarronado
-Se ve que le urgía llegar,
espero que todo vaya bien Maese Peluso-contesto la princesa..
Tras atravesar las lindes del
bosque llegaron a un claro donde se erigía una atalaya de la que salieron ha
recibir a la escolta de la princesa, una mujer regordeta y un tipo con un estrafalario
sombreo puntiagudo. Se presentaron como Mildred y Uriel, ellos cuidaban de la
atalaya, y habían recibido el mensaje de la llegada a través de una paloma real.
Uriel se quedo ayudando a los soldados a montar el campamento mientras la
princesa fue conducida al interior de la atalaya por Mildred, parecía una
señora muy agradable y risueña que soltaba risitas y bromas a veces algo
picantes constantemente, Carolina no pudo evita ver que sus orejas, a pesar de
no ser elfos, terminaban en punta, Carolina se quedo sola en la habitación , se
acostó cansada por el viaje ,y enseguida se sumió en un profundo sueño. Unas
horas después un enorme estruendo la saco del sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario